domingo, 23 de agosto de 2015

Cádiz da canguelo. Historias de miedo (y humor) de "Cádiz oculto"

A propósito de mis libros Cádiz oculto 1 y 2, el próximo sábado 29 de agosto, a las 22:00 h., estaré en el bar restaurante Calesa 15/01, de Cádiz, para contar algunas de las historias incluidas en ambos volúmenes. El acto está enmarcado dentro de las jornadas culturales de GastroBarb.

lunes, 4 de mayo de 2015

El descacharrante cine de Pajares y Esteso

Víctor Olid los tiene bien puestos. Hay que reconocerlo. Porque no es lo mismo confesar en un bar, entre amigotes, que te gustan las películas de Pajares y Esteso, que dejarlo por escrito, y de la manera que lo hace el autor del libro El descacharrante cine de Pajares y Esteso. ¿Y cómo lo hace? Pues con un par de cojones, a veces cuadrados, todo hay que decirlo, pero desde luego de la única manera que se puede escribir un libro sobre estos dos actores: con absoluta visceralidad. Publicado por el propio sello que dirige, Vial of Delicatessens, con lo cual ha tenido la libertad para escribir lo que le ha venido en gana, sin cortarse un ápice, el volumen es un recorrido cronológico por las películas en las que intervinieron Fernando Esteso y Andrés Pajares, juntos o por separado, y, más allá de ofrecer información, que lo hace, su valor reside en las opiniones que vierte Olid, del todo urticantes para muchos cinéfilos (que no obstante se librarán del escozor porque no van a leerlas):

"Pelucas" en Almaraz

El sábado 9 de mayo, a las 18:00 h., se proyecta Pelucas en el Salón de Actos de la Casa de Cultura de Almaraz (Cáceres), dentro de la IX Semana de la Salud. Después se proyectará la película Planta 4.ª (Antonio Mercero, 2003), que trata también el tema del cáncer, en este caso cuando afecta a los niños.

El acto se integra en la Gira “Montse Gómez” CortoPelucas 2015, que ha llevado ya el cortometraje a numerosos municipios en toda España.

lunes, 13 de abril de 2015

"Welcome to Hollywood" o la soledad del hombre-fiesta

Un hombre baila en el centro de una discoteca. Se lo pasa bien. Todos lo miran admirados. El tipo ríe, habla, cuenta chistes... Lo adoran. A la mañana siguiente se levanta solo, en una habitación vacía y se mira al espejo: "¿soy en verdad el hombre de la discoteca?", se pregunta. O a lo mejor ha pasado la noche con una mujer y se ha ido de fiesta al día siguiente y al otro y al otro y al otro. Sus amigos creen que es la hostia: "qué tipo con suerte", dicen. Pero un día, da igual si es el primero o tres años después, se levanta solo, en una habitación vacía y se mira al espejo: "¿soy de verdad el hombre de la discoteca?", se pregunta. O se levanta con una mujer a la que ama y se pregunta lo mismo: "¿fui de verdad el hombre de la discoteca?". Quizás se ha dado cuenta de que, a pesar de todos los "amigos", de todas las mujeres con las que ha compartido cama, de ese vivir hacia afuera, profundamente se siente solo (o le basta la compañía de la mujer a la que ama, lo que en ocasiones también es sentirse solo porque parece una huida hacia adelante en la que no cabe nadie más). Piensa que ha estado alimentando a los demás, pero que los demás no lo alimentaban a él. No había reciprocidad y él estaba harto de dar y casi nunca recibir. No es una cuestión de egoismo; es una cuestión puramente social: te ayudo, me ayudas, nos ayudamos... Sin exigencias, claro, pero con un mínimo decoro comunitario. Ese hombre era un hombre-fiesta, un individuo que disfrutó mucho, pero que acabó quemándose porque vio cómo los demás lo usaban para beneficio propio sin importarles realmente quién era de verdad, qué había detrás de tanta risa (y la risa, en no pocas ocasiones, es el paso previo al llanto). ¿Fue alguna vez Julián Lara ese hombre-fiesta? De su libro Welcome to Hollywood se desprende que algo hubo de esto, aunque habrá quien piense que el sevillano sí exigía demasiado a quienes lo rodeaban, pues, en verdad, pudiera parecer la víctima de un mundo repleto de desalmados. Sin embargo, la cosa puede ser más compleja (o no).

miércoles, 25 de marzo de 2015

Una entrevista como el que sí quiere la cosa (2)

Continúo redactando la entrevista que me ha realizado mi amigo. Me ha dado permiso para que la firme y publique su foto una vez se acaben las entregas. Porque sí, esto va por entregas, como los folletines o como la vida misma, que también transcurre por capítulos. En esta ocasión son cuatro fragmentos que versan sobre otros tantos temas: lo paranormal, la crítica, la amistad y los viajes.

Primera parte aquí.

ÉL: Hicimos mención anteriormente a tus libros sobre Cádiz, que tratan de temas paranormales, ¿no?
YO: Sí.
ÉL: ¿Cómo es que te metes a publicar sobre estos asuntos cuando todo lo que has escrito es de cine?
YO: Bueno, sí y no. Mis libros anteriores a Cádiz oculto son de cine, pero en revistas he publicado también de otros temas, entre ellos de misterios y leyendas. Siempre me fascinaron estos asuntos, aunque cada vez soy más escéptico, pero en realidad me atraen sin valorar si pueden ser o no ciertos, sino como meros relatos. Igual que me gusta la literatura y el cine de terror y fantástico. Durante una época escribí mucho para revistas como Más allá, Enigmas y AÑO/CERO, a veces de cine relacionado con lo paranormal, pero en otras ocasiones reportajes sobre temas que me interesaban, en especial los ubicados en Cádiz y especialmente referentes a los fantasmas. Por esta pasión mía por el misterio gaditano propuse a Ediciones Mayi la publicación de una recopilación de estos trabajos con la suma de otros inéditos. Así surgió el primer Cádiz oculto y luego, dado el éxito de este, publicamos Cádiz oculto 2 con ampliaciones de temas tratados muy brevemente en el primero y otros nuevos.
ÉL: ¿Cómo es posible que escribas sobre ello y no creas?
YO: ¿Y eso? ¿Se tiene que creer en lo paranormal para escribir sobre ello? Hombre, si eres un parasicólogo que escribe, pues me imagino que te importará más demostrar tu fe, pero a mí, un escritor y cineasta, lo único que me interesa es transmitir estas historias sin entrar a valorar su autenticidad. Que juzgue el lector, que a veces es muy listo.

Os dejo aquí con mi cortometraje "Pelucas"

Os dejo aquí con mi cortometraje Pelucas. Se pueden seleccionar subtítulos en inglés, italiano, francés y alemán, por si queréis enviárselo a alguien de estos países.

Short Pelucas ("Wigs"). You can select english subtitles (CC).

Cortometraggio Pelucas ("Parruche"). Tu puoi scegliere sottotitoli in italiano (CC).

Court Pelucas ("Perruques"). Sous-titres en français (CC).

Kurtzfilm Pelucas ("Perücken"). mit Untertiteln (CC).


PELUCAS from Creta Producciones S.L. on Vimeo.

lunes, 23 de marzo de 2015

Una entrevista como el que sí quiere la cosa (1)


Tengo un amigo (creo que es amigo) que me visita a diario para entrevistarme (a veces más bien interrogarme) sobre lo que le da la gana, de forma caótica, sin preparar nada. Muy informal todo y sin idea de publicarla, aunque yo ahora esté en ello. La cuestión es que este tipo, que me da la impresión de que me conoce bien (bueno, en ocasiones), consigue sacarme las respuestas que le interesan, lo que no implica necesariamente que sean las que yo quiera ofrecer. ¿Y por qué las doy, entonces? Yo qué sé. Porque lo necesito, quizás.

Voy a transcribiros en varios posts, que publicaré en diferentes días, el resumen de las largas entrevistas a las que me somete este amigo mío del que diré el nombre en algún momento, siempre que me lo permita. Le pediré permiso la próxima vez. Las fotos son suyas, por cierto.

ÉL: Siempre hablas de tu barrio, Guillén Moreno, de Cádiz. ¿Tan especial es?
YO: Hombre, no sé a qué te refieres con especial. En Cádiz está la Viña, el barrio de Santa María, el Pópulo, barrios realmente especiales e importantes, pero el mío es un barrio moderno, de hace 40 años, y estéticamente más bien feo.
ÉL: ¿Entonces?
YO: Es que cuando yo hablo de mi barrio me refiero a que es un barrio obrero, que en los años de mi infancia y juventud estaba azotado por la heroina y la delincuencia, y que yo he crecido ahí, rodeado de esto, lo que de alguna manera marca. Sin duda, para un niño estar jugando en la vía del tren, una vía del tren que estaba más baja que el nivel de la calle, encajada entre dos muros y rodeada de maleza, tanta que a veces parecía una jungla, y descubrir entre los arbustos a algún yonqui chutándose, o descubrirlo en el propio rellano (masetilla, que le llamamos allí), pues no deja de ser una imagen inolvidable por lo sórdida. Aunque fuera muy penoso lo que ocurría en mi barrio, para un chaval era también entretenido: asomarte a ver cómo robaban las furgonetas de reparto, contemplar las redadas o las persecuciones, algunas con tiros, las peleas, los dimes y diretes de unos y otros, los personajes singularísimos... Era un mundo sórdido, sí, pero en cierto modo también fascinante. Y yo no quiero, ni debo, renegar de mi infancia, del lugar en el que he crecido.
ÉL: ¿No te gustaría hacer una película de aquello?
YO: ¿En plan El pico?... Jajaja, no. Cuando vi Barrio sí me acordé del mío. La verdad es que sí me gustaría contar una historia enmarcada allí, y en aquellos años, pero lo veo difícil. Hay cosas que no me atrevo a contar ahora, pero que me las reservo para una supuesta biografía que espero escribir dentro de mucho tiempo. Creo que mi vida da para unas memorias, y espero que los próximos años aún las alimenten más, aunque con cosas buenas, por favor. En mi bio hay un poco de todo y cosas muy contrapuestas: de lo sórdido al glamur, de la tristeza a la felicidad, de la seriedad a la parranda total...

José Manuel Serrano Cueto

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