lunes, 4 de mayo de 2015

El descacharrante cine de Pajares y Esteso

Víctor Olid los tiene bien puestos. Hay que reconocerlo. Porque no es lo mismo confesar en un bar, entre amigotes, que te gustan las películas de Pajares y Esteso, que dejarlo por escrito, y de la manera que lo hace el autor del libro El descacharrante cine de Pajares y Esteso. ¿Y cómo lo hace? Pues con un par de cojones, a veces cuadrados, todo hay que decirlo, pero desde luego de la única manera que se puede escribir un libro sobre estos dos actores: con absoluta visceralidad. Publicado por el propio sello que dirige, Vial of Delicatessens, con lo cual ha tenido la libertad para escribir lo que le ha venido en gana, sin cortarse un ápice, el volumen es un recorrido cronológico por las películas en las que intervinieron Fernando Esteso y Andrés Pajares, juntos o por separado, y, más allá de ofrecer información, que lo hace, su valor reside en las opiniones que vierte Olid, del todo urticantes para muchos cinéfilos (que no obstante se librarán del escozor porque no van a leerlas):

 "Andrés Pajares y Fernando Esteso son, además de excelentes actores -y, posiblemente, los mejores que este país haya dado-, historia viva de nuestro cine".

"Absolutamente nadie en la actualidad, en España, podría hacer, ni de lejos, la labor que hicieron ellos dos. Hoy veo a Javier Bardem o a Luis Tosar en una película, y no me representan en absoluto. Ni a mí ni a nadie que yo conozca".

"Andrés Pajares y Fernando Esteso son al cine español lo que Jack Lemmon y Walter Matthau al cine norteamericano y Mariano Ozores era el Billy Wilder patrio (...). En muchos aspectos el cine de Ozores se asemeja al de Wilder, y si se reivindica como obra maestra Con faldas y a lo loco o El apartamento, pido y exijo el mismo trato para Los bingueros, en esencia y estructura el mismo tipo de cine (...)".

Son solo tres muestras de lo que Víctor Olid puede llegar a escribir sobre el dúo y sobre el director con el que rodaron sus películas más conocidas: Mariano Ozores. Pero, ojo, que Olid no está tan ciego como pudiera parecer, ya que, y aunque sorprenda después de lo aquí expuesto, no se corta a la hora de dar caña a las películas, por mucho que supiera que su amigo Andrés Pajares iba a leerse el libro e incluso a firmar el epílogo. Esto no amilana a Víctor Olid y destaca lo que no le gusta en más de una ocasión, aunque sea con recato:

"(El liguero mágico) No tan redonda como anteriores títulos, sí es una película que llama poderosamente la atención al espectador a priori, dejándolo satisfecho tras el visionado, y si bien los gags se desenvuelven con soltura, el hilo argumental está un pelín menos cuidado".

Y tampoco habla siempre con arrebatadora pasión del trabajo de sus actores, como se puede dilucidar de este comentario sobre Esteso en El recomendado:

"Fernando Esteso, obviamente, ejecuta su interpretación con corrección, pero no dota de rasgos al personaje. Es Esteso interpretando a Esteso y no un cura".

Casi en cada película, Olid valora lo bueno y lo malo, pero al cabo se descubre como el verdadero fan que es, faltaría más, y suele perdonarlo todo. El descacharrante cine de Pajares y Esteso es un libro para incondicionales, claro está, pero también debieran pasarse por sus páginas todos aquellos que despotrican de este cine sin haber visto una sola película, los que habiéndose descojonados con ellas no son capaces de reconocerlo y quienes ahora, en un alarde de estúpida y falsa reivindicación nostálgica, alaban su cine sin tampoco haber visto casi nada (en ciertos grupos parece que queda bien defender lo que ha sido ninguneado constantemente, incluso por ellos mismos anteriormente). Porque en estos tiempos ir a la contra "mola", pero Víctor Olid no va a la contra por pura moda; es un seguidor del dúo de toda la vida, desde pequeño y eso se nota en cada palabra que escribe. No importa que Víctor no sea un erudito (es más, mejor que no lo sea), sino que tenga agallas y escriba sin tapujos, con mala leche incluso, para defender lo que muchísimos otros han denostado una y otra vez. Si la crítica más sesuda, e incluso la menos, ha escrito barbaridades del cine de Ozores, ¿por qué nos vamos a echar las manos a la cabeza si uno de sus más agerridos defensores lo ensalza contra viento y marea? Desde luego, yo no. Porque, aunque no esté de acuerdo con todo lo que dice Olid, sí con otras muchas cosas. A mí el cine de Pajares y Esteso consigue arrancarme las carcajadas como pocas comedias, apelando a los instintos más bajos, puede ser, pero a veces también con una comicidad inteligente que para sí querrían muchos guionistas y una vis cómica por parte de los actores por la que matarían cientos de pretendidos humoristas hoy en día. Solo con ver a Pajares, Esteso (o a Antonio Ozores o a Juanito Navarro), aparecer en plano, el que escribe tiene que descojonarse, y si se revisionan bien sus películas, sin prejuicios y sin mala predisposición, muchos de los tópicos que se les achacan tienden en desmoronarse, incluido el machismo con el que a menudo se las ataca.

El descacharrante cine de Pajares y Esteso es todo un alegato. Un libro que hacía falta y que ha encontrado en Víctor Olid a su justo autor. Está agotado, pero insistan en Vial of Delicatessens para que saquen más.

Texto: José Manuel Serrano Cueto.

2 comentarios:

Carmen Migoya San Miguel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Carmen Migoya San Miguel dijo...

Si, a mi también me gusta su cine y no me importa decirlo, aunque soy más de Pajares.
Besos

José Manuel Serrano Cueto

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