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A pesar de las muchas horas que he podido intercambiar con Cándida, casi todas en la oficina de Asbrell Productions en la Gran Vía madrileña, otras cuantas en su casa de Umbría de Fresneda (Viso del Marqués), algunas en su piso madrileño de Avenida del Mediterráneo y muy pocas en su retiro de Alicante, mi memoria (más frágil de lo que creía, parece ser) me porfiaba que no poseía ni una sola imagen a su lado. Y la verdad se impuso: ayer encontré esta foto, precisamente tomada junto a su bonita casa de Umbría. En la imagen se nos ve hablando cariñosamente, con seguridad sobre lo que estábamos a punto de hacer: rodar una escena de mi cortometraje Río seco, un “flashback” en el que el personaje principal, un viejo actor trasunto del propio Aldo Sambrell, pasea feliz junto a su esposa. Él recuerda este momento sentado en un sillón, llorando y abrazando la pamela de su mujer fallecida. ¿Quién me iba a decir a mí que tan solo 8 años después me iba a encontrar como mi personaje, recordando una y otra vez los paseos con mi mujer y abrazando los momentos que no quiero que se vayan?

