jueves, 27 de enero de 2011

Entrevista al director Carlos Atanes: “No sé qué es mi cine. No es experimental, no es indy, no es underground… Socorro, que alguien me ayude”

Recupero aquí una entrevista que le realicé en Pasionporelcine.es a Carlos Atanes, el director de largometrajes tan ignotos como F.A.Q. (2004), PROXIMA (2007) o Maximum Shame (2010), así como de un buen número de cortometrajes igualmente minoritarios. Aunque su obra se puede ver on-line o adquirir a través de Internet, el cine de Atanes sigue siendo un gran desconocido en nuestro país, básicamente porque ni los festivales ni los medios especializados (en fantástico, que es su terreno habitual aunque él no se lo proponga) le hacen demasiado caso. No es así en el extranjero, ya que festivales como el Fantasporto de Portugal o el Zero Film Festival de Nueva York (que dentro de poco exhibirá Maximum Shame) han dedicado atención a una obra particularísima no apta para todos los públicos. Sin proponérselo (o sí), Carlos Atanes es un cineasta irreverente y demasiado personal como para que las masas le sigan, un artista de la imagen que no acaba de ubicarse en estilo, género o escuela -y esto mucho menos. Huyó de su Cataluña natal porque la considera “cerril, ñoña y antipática” y se instaló en Madrid con la idea de hacer lo que le viniera en gana sin tener que darle explicaciones a nadie. Te podrá o no gustar el cine de Carlos Atanes, pero nadie hace un cine parecido (gastronomía porno, fetichismo, tortura, huida, mundos paralelos, algunos de los temas recurrentes en la obra “atánica). Personalmente tuve la oportunidad de que me “deconstruyera” en el cortometraje Scream-queen (2007), donde le vi trabajar de primera mano. Ahora vosotros podréis conocerle un poco más.
 
¿Es Carlos Atanes un director de cine catalán o un catalán director de cine?
Me he quitado de catalán. Nací en Barcelona pero ser catalán es, todavía, una vocación y yo la tengo en cuarentena indefinida. No me gusta la Cataluña cerril, ñoña y antipática que están construyendo. Me siento ajeno a ella, así que me desvinculo, es mi derecho. Si un día vuelve a ser la Cataluña abierta y generosa de antes, la de Pla, Boadella, D’Ors y Dalí, entonces me reincorporaré con mucho gusto y reintegraré la catalanidad a mi galleguidad y a mi madrileñidad. Desde ahora te puedes dirigir indistintamente a mí como gallego o como madrileño.

¿Por qué te fuiste de Barcelona?

En Madrid nadie me dice cómo tengo que ser.


Dejando a un lado la geografía… ¿Qué cineastas son tus referentes cinematográficos?

Los mismos que tenía de niño. Herzog y Kubrick sobre todo. Pasolini y David Lean. Fellini y Ferreri. Boorman. Cimino. Fosse. Hay tantos…

Me parece extraño no ver entre los primeros a David Lynch.

Es que no está. Me gustan mucho algunas de sus películas y le considero un gran director, pero no uno de mis referentes. Qué le vamos a hacer.

¿Cómo definirías tu cine?

Ya no sé ni si llamarlo cine. No está rodado en cine. No se exhibe en salas de cine. No se parece al cine que hacen los demás. No sé qué es. No es videoarte porque conserva un cierto apego a la narrativa y a la suspensión de la incredulidad. Es demasiado barato para que una gran parte del público lo considere ciencia-ficción, género que vinculan indefectiblemente a los grandes presupuestos. No es experimental porque está hecho de una forma muy académica, pero es demasiado raro para ser académico. No es indy a juzgar por lo que se proyecta en los festivales de cine indy, y apenas es ya underground a juzgar por lo que se proyecta actualmente en los festivales underground –básicamente cine indy–. Socorro, que alguien me ayude.

¿Sabrías rodar con una cámara de cine y un equipo de cincuenta o más personas, por ejemplo, preguntándote todo el rato por esto y por aquello?… ¿Querrías?

Ya rodé en cine hace años, varias veces, y no lo echo de menos. También he rodado con equipos técnicos muy nutridos. De cincuenta personas no, pero sí de un par de docenas. Me lo paso estupendo con tanta gente armando follón, pero no puedes rodar un largometraje en seis días así. Depende de lo que quieras hacer. No tengo problemas: me gusta trabajar con equipos reducidos y también con muchedumbres.


¿F.A.Q, PROXIMA, Maximum hame…? ¿La ciencia-ficción es el terreno en el que mejor te mueves?

Iba a decir que la ciencia-ficción me aporta elementos sobre los que trabajar, pero no es cierto. No es la ciencia-ficción. Cuando hablo de agujeros negros o de realidades alternativas no estoy pensando en términos de ciencia-ficción. Estoy pensando, sin más. Que haya cosas que la gente asocie inmediatamente con la ciencia-ficción por el simple hecho de que aparezcan en una película no significa que no las podamos considerar al margen de la ciencia-ficción. Los agujeros negros existen, o eso suponemos. A ver, sí, en ocasiones entro al trapo directamente en el género, como en PROXIMA, y entonces me nutro de sus recursos. Ahí es una elección. Pero en general lo que pasa es que me muevo en un terreno de libertad bastante absoluta, escribo y ruedo lo que me cae en la cabeza, que difícilmente podemos identificar con nuestra realidad cotidiana si no es de forma alegórica. Y entonces me encuentro con que estoy metido hasta el cuello otra vez en eso que llaman género fantástico. Pero no es algo intencionado. Lo que quiero decir es que probablemente tenga que responderte que no, no es el terreno en el que mejor me muevo: es el único donde puedo moverme, una especie de lodazal de márgenes muy vagos que me permite hacer lo que me venga en gana. Por eso Maximum Shame es, en parte, una película de ciencia-ficción, pero también en parte de horror, fetichista, musical … A ver quién es el guapo que la define.

Se podría achacar a tu cine una excesiva complejidad debido a unas ideas personales muy concretas y muy difíciles de transmitir al público. Por ejemplo, ¿qué quieres contar en Maximum Shame?

No quiero contar nada, solo quiero mostrar. Te parecerá un subterfugio pero es un matiz importante. Si lo miras desde ese punto de vista mi cine no tiene nada de complejo. Está lleno de cosas, podría decirse que es conceptualmente barroco, pero eso no significa que sea complejo. Es como una paella mixta. Tiene muchas cosas, pero no es compleja. No quiere contar nada. Te la comes, o no, y punto. Cuando veo mis propias pelis dejo la mente en blanco y me río un montón.

Pero, Carlos, eso podría interpretarse como que ni siquiera tú sabes qué estás haciendo. Hay algo que se suele decir en las primeras clases de las escuelas de guión e incluso dirección: tienes que saber qué quieres contar. ¿No es esto así? ¿Cómo se llega al público de lo contrario?

Ay, las escuelas de guión. Son como los manuales. Te explican cómo hacer las cosas “bien”. Si fuera por ellos el cine sería un medio muy limitado, sólo serviría para contar historias. Verás, si coges una de mis películas y la analizas detenidamente descubrirás que tiene un guión cartesiano, con su estructura en tres actos y los puntos de giro donde tocan. Hasta uso la tipografía y los márgenes canónicos, soy un chico disciplinado. Pero a mí en realidad todo esto me importa un pito y me aburre. Sigo las normas porque así ahorro tiempo en lo que menos me interesa, que es contar una historia. Yo no quiero contar historias. Para contar historias ya están los cuentistas. Para mí la historia es como la sartén en la que haces un huevo frito. Usas la sartén, pero lo que mola es el huevo. Tampoco voy al cine a que me cuenten historias. Ni siquiera leo apenas novelas, solo leo ensayos. Lo que le pido al cine es que me transporte a otra realidad durante un rato. Hay más gente como yo. Mi público está entre esa gente. Ahora me dirás: vale, pero tendrás que saber qué quieres mostrar. Sí, claro que lo sé. ¿Y qué es? Pues lo que muestro. Si lo pudiera expresar con palabras no me tomaría la molestia de filmarlo.

Es muy cierto eso último que dices… ¿Hay un trabajo de guión previo antes de tus rodajes o te dejas llevar por la improvisación?

Todo a la vez. Hay un guión y los actores se aprenden los diálogos. Luego llego yo y pongo la cámara según me levanto ese día.

¿No planificas nunca el rodaje?

No. Es decir, sí planifico. Si no planificara sería imposible cumplir con un calendario. Decido lo que hay que hacer cada día, en qué rincones hay que rodar, con qué medios, etcétera. Pero no planifico la realización, no preveo los planos. En parte por incapacidad y en parte, para qué te voy a engañar, por pereza. Pero nunca me he quedado en blanco. Lo veo todo muy claro en cuanto piso el decorado. En ese momento siento que sólo hay una forma de hacer las cosas. Y esa forma siempre encaja con el tiempo y los medios de los que dispongo. No sé por qué tanta gente lo hace al revés.

Por cierto, puedo constatar que el montaje es un paso muy creativo para ti… Y digo que lo constato porque, para ser sincero, cuando hicimos Scream-queen (en la foto) no sabía qué iba a salir de aquello… ¡Y me sorprendió ver lo que habías sido capaz de hacer en montaje!

Pues lo que hice fue poner un plano detrás de otro. Además, como prácticamente rodamos por orden cronológico y había muy pocas tomas, fue coser y cantar. No, a veces nos parece que es el montaje y no es el montaje. La película ya estaba bien o mal de partida, aunque no fuera evidente. Lo único relevante que aportó la postproducción fue una música cojonuda que perpetró Marc Álvarez. Él tiene la culpa de que te sorprendieras. Marc Álvarez es un genio. Que se entere todo el mundo

¿Cómo produces tus películas? ¿Cuál ha sido el mayor presupuesto con el que has trabajado?

Con aportaciones particulares, préstamos y créditos. La película más cara que he hecho, con diferencia, es PROXIMA. Conseguimos reunir unos 50.000 euros… ¿O eran 30.000? Ahora no me acuerdo.

Veo en tus películas hay varias constantes: el erotismo (sadomasoquismo casi siempre), el deseo de huida, el inconformismo, la crítica social… ¿Es correcto que las haya o es una visión mía?

¿Sadomasoquismo, en serio? Últimamente un poco, pero sólo en la superficie. En realidad el sadomasoquismo no me interesa especialmente al margen de su estética. El erotismo raro que sale en mis películas tiene mucho más que ver con la frustración que con el sadomasoquismo. Con la frustración, la inhibición, el voyeurismo, el onanismo, las fijaciones fetichistas… Y por supuesto, de un modo más general, con la pornografía. Digo de un modo más general porque la pornografía no está vinculada sólo a las escenas eróticas que ruedo, sino que determina de una manera más profunda, estructural y estética, el conjunto de lo que ruedo, más allá de que sea erótico o no. Casi podría decirse que “Maximum Shame”, por ejemplo, es una película porno sin porno. Deseo de huida e inconformismo, sí. Creo que sin ellos no rodaría ni un plano. Crítica social… no, si nos atenemos a lo que se acostumbra a entender por crítica social. Hay ingredientes políticos, pero bastante camuflados. No hago panfletos.

Pero sí está presente, muy presente en F.A.Q, la intención de los poderes por “normalizarnos”. ¿El rebaño no es necesario?

Hacerle esa pregunta a un individualista libertariano como yo es como preguntarle a un salmón qué opina de los suecos.

Y hablando de rebaños, ¿qué significa para ti la leche, elemento también presente en tus películas?

¿La leche significa algo? La leche es una cosa.

¿Y por qué esa fijación por la leche? ¿Algún trauma freudiano, quizás?…

Caramba, no sabía que Freud tuviese un trauma lácteo, eso lo explica todo.

Bueno, habla de leche meternal, pero a otra cosa… Para mí que, como a Jesús Franco, salvando las diferencias entre uno y otro, a ti te interesa más la estética que la propia historia.

A mí la historia y la estética me interesan más o menos lo mismo, son correas de transmisión. Lo que de verdad me interesa es todo lo demás, todo lo que hay en una película que no es historia ni estética.

Tus películas se han visto casi más en festivales extranjeros que en España. ¿Por qué?

No, casi más no: bastante más. De los últimos veinte festivales donde me han seleccionado sólo dos o tres se han celebrado en España. ¡Ah! ¡Y yo qué sé por qué será! ¿Me tendrán manía?… Tú les conoces, les puedes preguntar y luego me cuentas. Y esto va a más, con cada película que hago el fenómeno se intensifica. Con Maximum Shame ya he logrado, por fin, la máxima puntuación: que sólo me la seleccionen fuera. Ni un solo festival la proyecta en España. Además con una peculiaridad: cuando un festival extranjero no me selecciona una película me lo dice. En España ni eso, hacen como que no la han recibido. Bueno, en fin, no es que me pille de improviso. Uno se acaba acostumbrando. Y ¿sabes qué te digo?… Que me la repampinfla. Mejor para los yanquis, ellos sí pueden ver mis películas en pantalla grande.

No obstante, esos festivales del extranjero también son minoritarios. ¿Te has resignado a ser un cineasta para minorías?

Los hay de todo tipo, grandes y pequeños. Fantasporto, por ejemplo, es un festival importante. En la gran mayoría ni siquiera he estado, así que no sé cómo son. En cualquier caso una cosa es en qué tipo de festivales vayan a recaer mis películas y otra cosa muy distinta es a cuánto público podrían llegar si tuvieran una distribución estándar. Y esto es algo que no se puede saber hasta que se realiza. Ni me resigno ni dejo de resignarme porque no pienso mucho en esto. Sé que hay gente a la que le gusta lo que hago y gente a la que no. Con eso me basta. No los he contado. Hombre, soy consciente de que no hago blockbusters para toda la familia. Pero no es resignación no pretender hacerlo. Y yo no lo pretendo. Pero además otra cosa: ¿para qué sirve un festival?… Si un festival es grande pero sólo sirve de escaparate a las producciones que ya cuentan con distribución, o para hacerle publicidad turística a su pueblo, eso ¿de qué me sirve a mí? Yo no distinguiría entre festivales grandes o pequeños, minoritarios o no minoritarios, sino entre útiles e inútiles. Un pequeño festival americano, minoritario, financiado totalmente al margen de ayudas institucionales, es con frecuencia mucho más útil que un festivalazo español subvencionado. Allí los distribuidores acuden a los festivales a hacer negocio, a comprar, a descubrir, a enterarse de qué se está haciendo. Aquí se proyectan los largometrajes que pasarán la semana que viene en los cines. Es un paripé.

Los medios de comunicación españoles más o menos oficiales -revistas, sobre todo- tampoco te hacen mucho caso, ni siquiera aquellos que se dedican al fantástico. ¿Por qué crees que no les interesas?

A lo mejor no saben que existo. Pero es que ¿cómo te voy a responder a esto? Un día me cuentas qué os interesa a los periodistas.

¿Nunca harías nada por encargo? ¿Qué harías por encargo?

He realizado por encargo proyectos de otros. Por realizar me refiero a hacer de realizador, o sea, a decidir cómo se graba algo sin entrar en los contenidos. Documentales, sobre todo, que yo no hubiera hecho por iniciativa propia. Pero si te refieres a dirigir, o sea, a asumir la autoría de un proyecto, haría por encargo cualquier cosa si estuviera seguro que me lo iba a pasar bien haciéndola y que podría dar la cara por ella luego. No haría una película al estilo de las de León de Aranoa porque ni me interesa, ni sabría por dónde empezar, ni para qué hacerla. Coño, yo creo que empiezo a hacer algo tipo Aranoa y en dos días me tienen que ingresar. Pero es que dudo mucho que a un productor se le ocurriese proponerme algo así. Un productor muy despistado tendría que ser.

¿Te consideras un director incomprendido? ¿Un cineasta maldito?

A todos nos incomprende alguien. Y no puedo ser un cineasta maldito porque soy bastante simpático. Tú lo sabes, que me conoces. ¿A que tengo muy poco de maldito? ¿A que soy risueño?

No eres risueño: eres risotudo, risón, carcajoso o carcajón, como quieras llamarlo. Sin embargo, y aún siendo especialmente extrovertido con la risa, intuyo cierta introversión en el humor de tus películas. ¿Qué le hace gracia a Carlos Atanes?

Bob Esponja.

En su momento te enemistaste con Sitges. ¿Cómo es ahora tu relación con este festival? ¿No crees que fue cerrarse una puerta importante para alguien dedicado al fantástico?

Yo no me cerré ninguna puerta, me la cerraron ellos. Nunca tuve lo que se dice una «relación» con Sitges y sigo sin tenerla. No me arrepiento de nada, mantengo lo que dije en su día y duermo muy bien por las noches.

Sé que has escrito sobre ello, pero explícanos un poco aquí qué ocurrió. Y, Carlos, ¿el tiempo no lo cura todo? A lo mejor dentro de unos años regresas a Sitges para recoger el premio Nosferatu a toda una carrera…

Oh, hace ya seis años de aquello. Se portaron mal y me enfadé. No tengo ganas de removerlo, no te lo podría resumir, es muy largo. Pelillos a la mar.

Tampoco has querido editar una de tus películas, PROXIMA, en la distribuidora Friki Films, la única que está dedicada a sacar proyectos arriesgados, a menudo de género, de autores independientes. ¿No es esto también una forma de limitar la difusión de tu trabajo?

No, hombre, no me he negado a distribuir con Friki Films. Sencillamente hablamos, no llegamos a un acuerdo que nos satisficiera a ambos y ya está. No tengo ningún problema con Friki Films, respeto su trabajo y por mi parte nada impide que volvamos a considerar una colaboración futura. Qué melodramático te has puesto.

No me pongo melodramático, Carlos, pero es que me resulta difícil pensar que, costándote lo que te cuesta distribuir tus películas, te pongas estupendo… ¿No era una buena opción para tener tu película en las estanterías de las tiendas?

Lo que es estupendo es que nadie te obligue a firmar un contrato que no quieres firmar. Si tú vas a hablar con un editor para publicar un libro y no te pones de acuerdo con él, ¿qué haces?… Mis películas no están a la venta en las tiendas, están a la venta a través de Internet, por ejemplo en Amazon. Es lo que hay.

¿Para ti cuál sería el ideal de difusión de tu cine? ¿Te basta Internet?

Bueno, es que no es una opción, dentro de poco solo habrá Internet. Habrá un cable que irá a tu casa o un cable que irá a la sala de estreno, da igual. Mi ideal de difusión es que mis películas lleguen a todos aquellos que puedan estar interesados en ellas y que además eso genere el dinero suficiente para hacer más. La forma exacta de cómo debe ser eso ahora mismo la desconozco. ¿La conoce alguien?

¿Cómo va tu proyecto sobre Crowley (en la foto)? ¿Qué te parece la visión que dio de él José Luis Alemán en La herencia Valdemar?

Pues no la he visto, no puedo opinar. Mi proyecto parado, como siempre. Mientras pienso en Crowley voy haciendo otras películas que no tienen nada que ver con él. Aunque es un proyecto caro para mí, es muy barato para la industria, pero ni así consigo encontrar la financiación. Eso del dinero siempre se me ha dado muy mal.

Pero, ¿has buscado financiación? ¿Has ido con tu proyecto a las productoras o pasas del tema?

Sí que la he buscado. Mal, supongo. Soy un pésimo vendedor. Y no tengo paciencia. Cuando quiero hacer una película el mundo se mueve demasiado lento a mi alrededor. Además, los productores de aquí lo quieren hacer todo con dinero público, y eso lo ralentiza todo aún más. Yo quiero hacer cine con dinero privado para que el público sólo pague una vez por ver mi trabajo.

¿Qué tienes en mente para tu largo más inmediato?

Una especie de vaho. No se despejará hasta que no vea el sitio donde voy a rodar. Siempre me pasa. Es un handicap derivado de no tener imaginación. Si tuviera imaginación imaginaría. Como no la tengo sólo se me ocurren cosas cuando tengo la localización delante. Nuestras obras, al final, son producto de nuestras habilidades pero también de nuestros defectos. Por ejemplo, dicen que los personajes de mis películas son fríos. Claro que lo son, ¿cómo no iban a serlo? Eso es porque también carezco de inteligencia emocional. Si la tuviera no serían fríos. Por cierto, ya que esto lo va a leer la gente, aprovecho para relanzar un llamamiento: estoy buscando localizaciones para rodar mi siguiente película. Sitios raros, de toda índole. O simplemente vacíos y accesibles. Preferiblemente en Madrid, para no volver muy tarde a casa. Quien sepa de ellos que me mande fotos.

¿Para cuándo veremos una película de Carlos Atanes producida por Filmax y con Fele Martínez, Elsa Pataky o algún otro actor de este nivel como protagonista?

Una de las pocas cosas que me han venido de cara en mi trabajo ha sido poder contar con actores y actrices excelentes. En España hay otros actores igual de buenos, pero no mejores que los que han trabajado conmigo. Es probable que con lo del nivel te refieras a la fama. Pero eso como todo el mundo sabe es otro tema y por lo general más efímero que el talento. La cosa con Filmax no parece inminente porque nunca les he propuesto que me produzcan nada ni ellos me han pedido nunca que les dirija algo. Voy a abrir el correo a ver si tengo una propuesta de Filmax… A ver, a ver… Mecachis, pues no, no la tengo.

Efectivamente me refería a la fama… ¿Ves como pasas? ¿No le has propuesto nada a Filmax?… Hombre, me sorprendería que encajaras en sus proyectos, pero sería todo un festín poder ver un REC Atanicus. ¿Cómo la plantearías?

¿REC? Ni idea. Le diría a Filmax que mejor llamasen a Plaza y Balagueró, que seguro que ellos sabrían qué hacer.

¿Te gustaría que alguna productora confiase en ti o en tus exigencias son tantas que no cabe la posibilidad de que una productora convencional apueste por ti?

Las productoras tendrían que estar partiéndose los piños por trabajar conmigo. Ruedo largometrajes en tiempo récord, con presupuesto récord, que tienen un sector de público garantizado y que no son peores que las demás. Pues menudas exigencias. Soy el director que todo productor sensato querría de yerno.

¿Cuánto hay de pose en Carlos Atanes?

Cuando hay chicas cerca me atuso los bigotes y meto la barriga para adentro.

Te voy a ser sincero. Esta entrevista, que iba a ser más dura, pero que, como cobarde que soy, no lo ha sido, te la he hecho por un motivo: un día dijiste en Facebook que “casi nunca estás de acuerdo conmigo”… Eso me dolió en todo mi ser. De hecho he abandonado mi proyecto de plataforma con la que quería instar a la RAE a que acuñara de una vez por todas el término “atánico” para definir “todo aquello asombrosamente extraño que no se puede explicar con palabras”.

Claro, te dije eso en un contexto muy específico, al hilo de un debate que habías montado en Facebook. Me refería concretamente a nuestros colores ideológicos. Son distintos. Me sorprende que te sorprendiera. Pero ya que te estabas animando a montar una plataforma monta una. Deja lo de la RAE, yo quiero que me concedan el Premio Príncipe de Asturias. Monta una plataforma para reivindicar eso. Un reconocimiento de manos de la Familia Real me haría muy feliz. No tengo prisa, pero si quieren ir pensándoselo… ¡Viva el Rey!

Entrevista por José Manuel Serrano Cueto.

Fotos: Cedidas por Carlos Atanes.
José Manuel Serrano Cueto

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